El paciente experto como protagonista en el 2do Foro sobre Biotecnología

Tal como fuera anunciado en un conversatorio antesala, se llevó adelante una tertulia entre pacientes expertos, autoridades gubernamentales y profesionales en el 2do Foro en Biotecnología. Acceda al intercambio completo en este enlace: https://youtu.be/DwEpm85ZnFI 

La frase insignia del evento fue: “No intercambiabilidad, soberanía terapéutica y farmacovigilancia”.

Participaron de la actividad, el expositor internacional Dr. Mike Rizo, el Dr. Gustavo Arroyo, la Abogada Carmen Vázquez Sibils, la representante de EMUR, Karina Barrera, César Barces, de la Asociación de Pacientes y Afectados con Hepatitis (APAHE), el Dr. Luis Vilardo, por la Asociación Uruguaya de Pacientes con Enfermedades Lisosomales (AUPEL), por la Asociación Psoriasis Uruguay (APSUR),   Esc. Gustavo Di Genio, por la Asociación Crohn Colitis Ulcerosa, la Dra. Beatriz lade, y por Uruguay por Livestrong, Laura Martínez. También lo hicieron, Pablo Correa de Familias con Atrofía muscular Espinal (FAME), la QF Leticia Perdomo, encargada de la División Evaluación Sanitaria MSP y el director General de Salud del Ministerio de Salud Pública, Dr. Miguel Asqueta.

Junto a actores del sistema sanitario se reflexionó acerca de un posible futuro accionar conjunto, en materia de innovación en los medicamentos biotecnológicos y sobre cómo construir un sistema sanitario más equitativo, más justo y que brinde mejores servicios a los pacientes y una mejor calidad de atención.

Como introducción, desde los Estados Unidos, Mike Rizo expuso sobre los avances en medicamentos biológicos, los bio similares, la situación actual global y regional.

Agregó que: “En Estados Unidos el 43% del gasto en medicamentos proviene de los biológicos que son solamente el 2% de las recetas dispensadas o sea que el 2% de las recetas generan el 43% del gasto directo en medicamentos. En el mejor de los casos, Latinoamérica entra dentro de un 15% que engloba al resto del mundo y en cuanto a aplicación de biosimilares prácticamente no existimos en el gran esquema global”.

En cuanto a Uruguay, con 3.5 millones de habitantes, se tiene una situación de incidencia más complicada, a la hora de negociar con las grandes farmacéuticas. En este sentido, explicitó que los procesos de estudio, prueba y aprobación de nuevos tratamientos biológicos insume cifras abultadas de dinero y condiciones científicas que de acuerdo a la mayoría de expertos, nuestra región aún no alcanza.

Rizo subrayó que de acuerdo a su experiencia en Latinoamérica, el enfoque sigue siendo incorrecto, porque se centra en el costo de acceso a estos medicamentos o sea en tratar de comprarlo a precio más económico, en vez de hacer hincapié en el manejo clínico farmacológico de los mismos. “No somos tan grandes en el mercado pero deberíamos enfocarnos una vez que obtengamos los productos biológicos o biosimilares aprobados por la FDA o por la EMA en el uso correcto, en iniciar las terapias temprano y en el lograr los objetivos para los cuales los productos han sido prescritos”, subrayó.

 Una proyección hasta el 2030 muestra que seguirá aumentando la variedad de productos y las indicaciones médicas, lo cual es muy bueno para los pacientes. La disponibilidad se va a convertir cada vez más pero trae consigo el aumento en los costos a los sistemas de salud.

Rizo enfatizó que los pacientes deben conocer además el buen manejo y uso de este tipo de producto que requiere un mantenimiento en algunos casos muy específico. Para ello lo más importante es respetar la relación médico paciente y la soberanía terapéutica. Opinó al respecto que las aseguradoras internacionales es decir el grupo de salud que otorga el manejo de sus pacientes debe saber que de poco vale tener el mejor diagnóstico o prescribir la terapia correcta si luego no se está seguro que le estamos dando al paciente la terapia que realmente se intentó prescribir.

“Un doctor prescribe de acuerdo a un estudio clínico, a un ensayo clínico que él estudió basado en la molécula de referencia. Luego en el caso de nuestros pacientes, dentro de sistemas de salud muy diversos en el continente, reciben lo que su pagador pudo gestionar o entendió que fue el mejor o quizás el que creyó más económico para el paciente. ¿Dónde queda el paciente en todo esto? Es extremadamente importante que se entienda que el acceso al medicamento es sólo la mitad de la ecuación, el otro 50 por ciento, una vez que nos aseguremos que el medicamento es el biológico o el biosimilar aprobado por la FDA o EMA, el seguimiento clínico.

Luego, Gustavo Arroyo definió y explicitó las características y diferencias entre biológicos biosimilares y biomínicos, cuáles son los riesgos y la intercambiabilidad.

Explicó que los productos biológicos no son moléculas de síntesis sino moléculas que se obtienen a partir de seres vivos, es decir de las líneas celulares en la producción y eso determina que no se está introduciendo una sustancia química reproducible.

“En la historia de muchos años, el vino era un producto biológico, la pizza es un producto biológico, la cerveza, la insulina pero los biológicos de los que hablamos hoy empiezan a aparecer en nuestro medio uruguayo. El primer desafío que encontramos es el desconocimiento de los médicos, colegas que deben recetar un medicamento que desconocen y para lo cual no fueron formados”.

En la órbita del MSP, es en el Departamento de Medicamentos donde se da el registro de estos productos ecológicos, biotecnológicos y similares, dijo Leticia Perdomo.

“Esto ha significado un esfuerzo y un desafío por la falta de capacitación de los técnicos, además nuestro departamento no hace ninguna clase de sugerencia en cuanto al cumplimiento de requisitos. En materia de soberanía terapéutica es el médico quien decide que producto va a prescribirle a su paciente, en ningún momento una evaluación condiciona, ni tampoco estamos involucrados con mecanismos de negociación. Cuando hablamos, por ejemplo, de productos de alto costo nuestra división no está en ninguna etapa de negociación sino que participa el Fondo Nacional de Recursos y otras instituciones.

Uno a uno los presentes fueron aportando, dialogando y discrepando sobre algunos puntos. En representación de Esclerosis Múltiple Uruguay hizo uso de la palabra Karina Barrera.

Al inicio expresó que ante un recurso de amparo presentado en el Fondo Nacional de Recursos, el medicamento no lo termina decidiendo el médico sino un juez. “Entonces el médico de repente recetó un nombre de la droga pero el juez solamente dictaminó la droga y, ¿quién sabe después en que deriva eso?. ¿Por qué me van a dar el medicamento original o una copia?”. Agregó que años después de consumir el medicamento que le dictaminaron, cierto día recibió una caja de otro laboratorio. “Si bien se trata de un producto de alto costo, que vale más de 10.000 dólares por mes debería saberlo mi médico y por supuesto el paciente, que no sabe si tomarlo o si será peor la consecuencia por no tomarlo. Por lo tanto, si hablamos de soberanía terapeuta, les digo que no la hay ni aquí ni a nivel internacional. La intercambiabilidad debería implicar que se informe al médico y este le pueda explicar a su paciente qué pasa con su salud, a partir de ahora cuáles son los síntomas secundarios que puede tener por la diferencia de la medicación que va a recibir, etc.”

 El doctor Rizo dijo al respecto que el énfasis está en educar al paciente y a través de una alianza ellos puedan informar y educar a otros y lograr un ida y vuelta con las instituciones para evitar situaciones como estas.

Barrera reivindicó el valor del paciente experto y dijo que Uruguay está muy bien posicionado con respecto al nivel de capacitación de los pacientes, por lo cual “tiene que estar en la mesa de decisiones”.

Pablo Correa, expresó la gran importancia que conlleva la articulación de diversos actores con el Estado. “Recientemente se logró que el Fondo Nacional de Recursos, BPS, Ministerio de Salud Pública, Teletón y ASSE trabajasen en conjunto para lograr una mejor articulación. Necesitamos dar seguimiento de los pacientes. A veces obtenemos las medicaciones pero no tenemos el seguimiento que necesitamos. La medicación es la más cara de la historia y es realmente efectiva, al punto que  si diagnosticamos hoy tempranamente a un chico con atrofia espinal, no deja de caminar, o sea si hacemos un trabajo de Estado, un trabajo de gobierno, un trabajo de médicos, podemos lograr muchísimo”.

Finalmente, Miguel Asqueta dijo que desde su organismo se procura hacer todo lo que le permite la normativa, sin embargo “hay cosas que no se van a poder hacer”. En este sentido, dijo que el marco legal no acompasa a los avances científicos y del conocimiento, y que los procesos históricos, culturales y sociales marcan el ritmo de incorporación de algo nuevo en la sociedad. Asimismo, subrayó que hay miradas diferentes desde el usuario, los profesionales de la salud, lo empresarios de la salud y las autoridades.

La evolución tecnológica y científica además, tiene costo que se mide en dinero, que lo tienen que obtener las sociedades y la sociedad lo debe invertir y para eso se debe priorizar y todos tenemos que tener pagos. ¿Qué le puedo decir, desde mi rol como autoridad, a un padre que la vida del hijo no tiene absolutamente ningún tipo de estimación en precios o el bienestar de cualquiera de nosotros?

Asqueta dijo además, que al negociar los costos se cometen errores muy importantes porque no puede darse que un producto baje a mitad de precio, cuando antes era inaccesible. También se refirió a las políticas en salud como la del tabaquismo que significó millones de dólares anuales de ahorro. "Por ende las medidas que cada paciente debe tomar de manera grupal pero también individual  para mejorar y aportar al sistema son determinantes".

Finalizó diciendo que los médicos, enfermeras y demás actores involucrados, sin dudas buscan lo mejor para el paciente y que hacia adelante se debe continuar en busca de un trabajo conjunto y de resultados.

Dentro de los comentarios finales, Karina de EMUR coincidió en que los avances científicos han sido rápidos en las últimas décadas y por lo tanto hay muchas cosas obsoletas, no solamente en la medicina y en la tecnología. Por otra parte, subrayó el encontrarse en una misma mesa con pacientes expertos, algo de lo que nunca antes se hablaba. “Tenemos el conocimiento, tenemos las herramientas, tenemos la suerte de poderlo contar porque gracias a estos medicamentos innovadores hoy tenemos una calidad de vida excelente, personas con determinadas enfermedades”.  También enfatizó la falta en nuestro país, de un registro de personas con enfermedades en general.

 "¿Cuántas personas tenemos con determinadas enfermedades? Qué importante es saber, hacia dónde y con cuántos vamos. Necesitamos esta información que se puede formar desde los mismos pacientes expertos que estamos estudiando todo el tiempo y que queremos mejorar la calidad de vida,concluyó.